
- Clásico - Morguefile
Todo lo que está relacionado con la moda tiene un carácter cíclico. Volvieron los pantalones de campana típicos de los años 60. Las ciudades se llenaron de faldas por debajo de la rodilla al más estilo Mad Men de los años 50.
Ahora, y fuera de todo pronóstico, lo anticuado sale a escena. Más allá de lo retro, vintage los jóvenes se decantan por un estilo clásico, tradicional.
En la actualidad es muy común ver a adeptos de este estilo en las calles de la cosmopolita Londres. Aun así, no tardará en cruzar fronteras.
Por su ropa los conocerás
A partir de ahora ver a jóvenes ataviados con trajes de tres piezas y corbata no será nada extraño.
Por su parte las chicas destacan por su elección de vestidos de terciopelo en cualquier color.
Sin embargo, cuando hablamos de tradicional no nos referimos a una época concreta. Por eso, aunque lo descrito anteriormente es el outfit más representativo, la estética propia de los años 20 y otras épocas de principio y mitad de siglo XX, también forman parte de esta nueva tendencia.
En definitiva, todo lo que parece pasado de moda o representante de otras épocas pasadas con olor a naftalina, está de moda.
De la cabeza a los pies
En la moda no solo se habla de ropa, sino también de completos.
Así, se puede ver como los hombres seguidores de esta nueva tendencia se complementan con un buen sombrero o una gorra. Los pañuelos encuentran su sitio en el cuello o la solapa de la chaqueta. Los tirantes sostienen los pantalones.
Las féminas, por su parte, se enfundan un buen par de guantes. Es frecuente ver pañuelos atados a sus cuellos también. Los bolsos, que cuelgan de sus antebrazos, no tienen grandes dimensiones.
Además, no se puede olvidar el bigote para ellos y las ondas en el pelo para ellas. Con estos detalles, ya está todo completo.
Un estilo de vida
Esta nueva tendencia va más allá de llevar un tipo de ropa que parezca sacada del baúl de los recuerdos. Rescatan costumbres propias de aquellas épocas y que se habían olvidado ya en estos tiempos modernos.
Hornear pasteles, encuadernar libros, hacer ganchillo, tomar té con pastas, es en lo que ocupan su tiempo libre.
Una vuelta a aficiones más hogareñas en una era en que lo que prima es lo digital.
El mundo evoluciona sin parar. Cada día hay algo más sofisticado, revolucionario y digital que llega hasta nosotros. Gracias a estos jóvenes va a ser difícil olvidarse de las cosas más tradicionales que se veían enterradas por “lo último” y “lo nuevo”.
